Gobierno de CDMX repinta obras viales; críticas por gasto millonario.
- Ezeta News
- 2 jun
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La polémica por la imagen urbana en la capital alcanzó un nuevo nivel luego de que ciudadanos denunciaran en redes sociales que el Gobierno de la Ciudad de México comenzó a repintar de amarillo diversas estructuras viales que apenas hace unos meses habían sido intervenidas con pintura morada.

El pasado fin de semana, usuarios captaron a trabajadores modificando el color de puentes peatonales, distribuidores viales y bolardos en puntos como el Distribuidor Vial San Antonio (Benito Juárez), así como en la zona de La Raza, Río San Joaquín y Periférico Norte. Las imágenes rápidamente se viralizaron, generando una ola de críticas por el presunto dispendio de recursos públicos en decisiones estéticas cambiantes y por las prioridades en materia de mantenimiento urbano .
En las grabaciones difundidas desde la madrugada del 1 de junio se observa cómo la infraestructura, que había sido pintada en tonos morados y lilas, amaneció con capas de pintura amarilla , lo que encendió las alertas entre automovilistas y peatones. Mientras que algunos ciudadanos defendieron el cambio argumentando que el color amarillo cumple una función preventiva al advertir sobre riesgos en la vía pública —según lo establece el Reglamento de Tránsito—, otros cuestionaron la falta de planeación y la duplicidad de gastos . Un usuario comentó: “Primero gastaron millones en pintar todo de morado y ahora lo cambian. ¿Cuánto nos costó este error?”.
La controversia llega apenas unas semanas después de que la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE) presumiera los avances del "Plan de Rehabilitación de Vialidades 2026", en el que se destinaron más de 2 mil 600 millones de pesos para la repavimentación y el mantenimiento de calles y avenidas, aunque la dependencia nunca precisó el monto específico destinado a la aplicación de pintura en la infraestructura urbana. La administración encabezada por Clara Brugada ha impulsado una identidad visual basada en el color morado, como parte de su proyecto de “humanización” del espacio público, pero este cambio repentino hacia el amarillo evidencia una falta de criterio técnico y un derroche de recursos que los capitalinos no están dispuestos a tolerar.
En las últimas horas, internautas también exhibieron el deterioro de los bolardos recién pintados en Río Becerra, lo que profundizó las sospechas sobre la calidad de los materiales y la mano de obra utilizada en las intervenciones . Hasta el momento, la SOBSE y la Jefatura de Gobierno no han emitido una postura oficial sobre las críticas ni han explicado si el repintado amarillo responde a una corrección técnica obligatoria por normas de seguridad vial o si se trata de un nuevo lineamiento estético que se aplicará en toda la capital.
Expertos en movilidad señalaron que, si bien el amarillo es el color reglamentario para señalamientos preventivos, cambiar el tono de toda la infraestructura implica un sobrecosto injustificado, cuando la ciudad enfrenta problemas más urgentes como baches, fugas de agua y alumbrado público deficiente. La única respuesta oficial hasta ahora ha sido el retiro de algunos mensajes en redes sociales por parte de personal de la demarcación.





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