Colombia rompe relaciones diplomáticas con Irán
El gobierno de Colombia, presidido por Abelardo De la Espriella, anunció este jueves la ruptura formal de sus relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, una decisión que entró en vigor el pasado 19 de septiembre. A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano justificó la medida con base en “los pilares que guían la política exterior del Gobierno en materia de seguridad nacional y hemisférica, y lucha contra el crimen transnacional”.

La Cancillería precisó que la ruptura no implica el fin de las relaciones consulares entre ambos países, las cuales se mantienen conforme a las Convenciones de Viena de 1961 y 1963.
Entre los motivos esgrimidos por Bogotá destacan los presuntos vínculos del gobierno iraní con “grupos terroristas internacionales y otros grupos narcoterroristas” que, según el comunicado, amenazan la seguridad del país. Asimismo, Colombia citó “violaciones constatadas de derechos humanos” cometidas por Teherán en su territorio, los “ataques verificados contra países que no son parte del conflicto en Medio Oriente”, el bloqueo al estrecho de Ormuz y la obstrucción de las autoridades iraníes a las labores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para verificar el alcance de su programa nuclear.
La decisión representa un giro drástico en la política exterior colombiana respecto al gobierno anterior de Gustavo Petro (2022-2026), quien mantuvo relaciones activas con Teherán. Durante su administración, Petro recibió las cartas credenciales del embajador iraní Ahmad Reza Kheirmand en febrero de 2023 y sostuvo encuentros diplomáticos de alto nivel. Desde su llegada al poder el pasado 7 de agosto, De la Espriella ha revertido rápidamente las políticas de su predecesor: restableció plenamente las relaciones con Israel, anunció el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén, retiró el apoyo a la demanda de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia y reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y de Israel sobre los Altos del Golán.
En paralelo a la ruptura diplomática, el gobierno colombiano declaró al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como organización terrorista, argumentando que representa “un grave peligro para la paz y seguridad internacional”. Bogotá anunció que reforzará sus medidas de control migratorio para impedir el ingreso a su territorio de personas asociadas con dicha fuerza. La embajada de Israel en Colombia celebró la decisión y expresó su confianza en que “esta medida, incluyendo la salida del país del embajador iraní, contribuirá a fortalecer la seguridad del pueblo colombiano”. Irán no ha emitido hasta el momento una respuesta oficial sobre la ruptura.





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