Lula hace historia: remontada épica y cuarto mandato en Brasil
Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo la segunda vuelta presidencial de Brasil con el 51.79% de los votos frente al 48.21% del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, en una remontada sin precedentes en la historia democrática del país. Es la primera vez desde el fin de la dictadura militar que un candidato que quedó en segundo lugar en la primera ronda se impone en el balotaje, pasando de perder por 2.2 millones de votos a superar a su rival por más de 4 millones. A sus casi 81 años, Lula asumirá su cuarto mandato —segundo consecutivo— el próximo 5 de enero de 2027 en Brasilia, convirtiéndose en el único presidente brasileño elegido en cuatro ocasiones diferentes.

La remontada se explica por tres factores clave. Tras una primera vuelta con una campaña que el propio Lula calificó de “desorganizada”, el mandatario dio un giro radical y llamó a ocupar las calles y las redes sociales, lo que desató marchas multitudinarias en las principales ciudades del país y una efervescencia del progresismo no vista en décadas. A ello se sumaron una serie de anuncios desde la Presidencia —como la aprobación de la jornada laboral en el Congreso, el perdón de deudas a millones de trabajadores autónomos y incentivos al sector de los videojuegos— y una dura campaña de desgaste contra su adversario, basada en el miedo y en el recuerdo de los recortes durante la gestión de Jair Bolsonaro.
El resultado no fue aceptado por el candidato derrotado. Flávio Bolsonaro afirmó que pedirá la anulación de la elección, calificó el desenlace como “inexplicable” y sostuvo que “es imposible reconocer el resultado de las elecciones tal como ocurrieron”. El presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes, negó que la prórroga de dos horas para cerrar las urnas —cuestionada por el bolsonarismo— haya alterado el resultado y confirmó el triunfo de Lula. Mientras tanto, líderes de todo el mundo, desde Emmanuel Macron hasta la presidenta Claudia Sheinbaum, felicitaron al mandatario brasileño y coincidieron en señalar su victoria como un freno al giro a la derecha que experimenta América Latina.
El cuarto mandato de Lula, sin embargo, no estará exento de obstáculos. Deberá gobernar con un Congreso dominado por la derecha, una deuda pública que ronda el 83% del PIB y la necesidad de mantener los programas sociales que sostuvieron su campaña sin comprometer la estabilidad fiscal. A ello se suma la relación con la administración de Donald Trump, que respaldó abiertamente a su rival y que podría traducirse en presiones comerciales y diplomáticas. Con su investidura programada para el 5 de enero de 2027, Lula tiene por delante cuatro años para demostrar que la remontada histórica que lo devolvió al poder se traduce en un legado duradero para Brasil y para la izquierda latinoamericana.





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