Sheinbaum anunció este viernes la transformación de la "Casa Tlalpan"
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este viernes la transformación de la "Casa Tlalpan", la antigua y ostentosa mansión del exjefe de la policía capitalina Arturo "El Negro" Durazo, en una nueva sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y un plantel del Bachillerato Nacional. Durante su conferencia matutina, la mandataria calificó el inmueble como un "monumento a la corrupción y a los abusos" que, tras décadas de litigios, finalmente se entrega a los habitantes de la alcaldía para "devolverlo al beneficio del pueblo". La propiedad, de 6.6 hectáreas y ubicada en San Andrés Totoltepec, fue recuperada por el Estado a finales de los años 90 mediante una dación en pago por un caso de defraudación fiscal.

El proyecto educativo contempla una inversión aproximada de 150 millones de pesos y tiene como objetivo ampliar la oferta educativa en una de las zonas con mayor demanda de la capital. La licitación de las obras se publicará en noviembre, con la meta de que las instalaciones estén listas para el ciclo escolar 2027. La rectora de la Universidad Rosario Castellanos, Alma Xóchitl Herrera, detalló que la convocatoria para el nuevo plantel registró a más de 3,000 aspirantes, lo que refleja la necesidad de espacios universitarios en Tlalpan, la tercera alcaldía con mayor demanda de matrícula.
La nueva unidad académica ofrecerá cinco licenciaturas iniciales: Psicología, Derecho y Criminología, Administración y Comercio, Turismo, y Economía y Desarrollo Sostenible. Asimismo, se contempla la posibilidad de añadir Ciencias Ambientales en el futuro, aprovechando la zona boscosa del terreno para desarrollar un modelo de "bosque escuela". En el mismo predio funcionará un Bachillerato Nacional con capacidad para 1,200 estudiantes, enfocado en cultura y artes, cuya primera generación —75 jóvenes— ya toma clases en una sede provisional. Las instalaciones incluirán aulas, laboratorios, áreas deportivas, un foro al aire libre y una sala de juicios orales.
La transformación de la "Casa Tlalpan" simboliza un giro histórico para un inmueble que durante décadas fue emblema de la opulencia y los excesos del poder durante el gobierno de José López Portillo. Construida en la década de 1970, la propiedad albergaba una casa principal, casino, discoteca, plaza de toros, campo de tiro, dos lagos artificiales y hasta un hemiciclo con esculturas romanas. "Lo que antes fue un símbolo de corrupción hoy será un pilar para el futuro de nuestras juventudes", resumió Mónica Fernández Balboa, directora del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), durante el anuncio. Con esta acción, el gobierno federal busca cerrar un capítulo oscuro de la historia capitalina y abrir uno nuevo dedicado a la educación pública.





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