Trump castiga a la CPI por el Nobel de Navi Pillay
Horas después de que el Comité Noruego del Nobel otorgara el Premio de la Paz 2026 a Navanethem “Navi” Pillay, exjueza de la Corte Penal Internacional (CPI), la administración de Donald Trump anunció sanciones contra el tribunal con sede en La Haya. El Departamento de Estado informó que las medidas buscan “defender la soberanía estadounidense y neutralizar la amenaza que representa la CPI”, y prohibirán que entidades estadounidenses realicen transacciones con la corte, buscando colapsar su capacidad financiera operativa. El anuncio ocurrió el mismo viernes 9 de octubre, apenas unas horas después de conocerse el fallo del Nobel.

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue el encargado de justificar la medida con un mensaje de video en el que endureció el tono: “Prohibiremos las transacciones con este tribunal ilegítimo, cortando sus recursos y paralizando su capacidad para actuar en nuestra contra”. Rubio afirmó que “Estados Unidos nunca se unió a la Corte. No la necesitamos. Y no la queremos”, y añadió que Washington continuará su campaña para “desmantelar la CPI ladrillo a ladrillo, hasta que los estadounidenses dejen de sentirse amenazados”. Las sanciones incluyen un período de gracia de seis meses antes de que algunas medidas entren en vigor, para dar tiempo a negociar una salida diplomática.
La reacción de la CPI no se hizo esperar. El tribunal calificó las sanciones como “un ataque contra el Estado de derecho y contra los propios fundamentos del orden jurídico internacional”, al cuestionar el principio de que “nadie está por encima de la ley”. El secretario general de la ONU, António Guterres, las describió como “un duro golpe para nuestra búsqueda colectiva de justicia penal internacional”, mientras que Reino Unido, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Japón y Países Bajos reafirmaron su “apoyo continuo e inquebrantable” a la corte y lamentaron profundamente la decisión estadounidense. La CPI, fundada en 2002, cuenta con 125 países miembros; Estados Unidos, Israel, Rusia y China permanecen fuera de ella.
Mientras tanto, Trump compartió en su red Truth Social una publicación que calificaba al Comité Nobel de estar “irremediablemente desacreditado” por premiar a Pillay, a quien acusó de manifestar “un odio descarado hacia Estados Unidos e Israel”. La galardonada, por su parte, tomó la noticia con humor desde Núremberg: “Si aplauden un poco más, quizás comparta este premio con Trump”, bromeó Pillay, quien dedicó el galardón a los sobrevivientes de crímenes internacionales.
La jurista sudafricana de 85 años fue pionera en la lucha contra el apartheid, presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel cometió actos de genocidio en Gaza y fue Alta Comisionada de Derechos Humanos entre 2008 y 2014, una trayectoria que el Comité Nobel destacó por su “excepcional valentía e integridad”.





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