Trump siembra incertidumbre sobre el futuro del T-MEC
- Ezeta News
- hace 2 días
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En una declaración que encendió las alarmas en los mercados, el presidente estadounidense afirmó que su país no requiere bienes de México y Canadá; sin embargo, mientras la Casa Blanca endurece el discurso, las mesas de negociación técnica avanzan en secreto y los gobiernos de Sheinbaum y Carney se preparan para una reñida lucha diplomática.

La estabilidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta su prueba más crítica desde su implementación. El presidente Donald Trump declaró abiertamente que duda en renovar el pacto que sustenta un comercio anual de 2 billones de dólares, argumentando que su país “no necesita nada” de sus dos socios norteamericanos . “No necesitamos sus coches, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía”, sentenció el mandatario desde el Despacho Oval, en una clara señal de que la renegociación será un campo de batalla.
Estas declaraciones representan un giro radical respecto a 2020, cuando Trump calificó al T-MEC como “el mejor tratado que hemos hecho nunca”. Ahora, aprovechando la cláusula de revisión programada para el 1 de julio, el republicano presiona para redefinir los términos, enfocándose en eliminar los crecientes déficits comerciales y aumentar drásticamente el contenido de manufactura estadounidense en sectores como el automotriz. Mientras tanto, la representante comercial Jamieson Greer ha iniciado pláticas bilaterales, dejando a Canadá fuera de la mesa en una primera instancia, lo que sugiere una estrategia de "divide y vencerás" por parte de Washington.
Reacción en cadena
Lejos de mostrar pánico, la respuesta del gobierno mexicano ha sido una mezcla de cautela y optimismo. La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la permanencia del acuerdo con un argumento geopolítico clave: “Es mejor estar juntos para competir con China que estar separados”. En conferencia matutina, Sheinbaum detalló que las reuniones de trabajo ya están en marcha y que, si bien se esperan ajustes, la relación comercial fundamental se mantendrá.
En la misma línea, el nuevo embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, quien acaba de ser ratificado en el cargo, hizo un llamado a mantener la “cabeza fría”. Lazzeri aseguró que el Plan México y la integración regional son los “esteroides” que fortalecerán la competitividad, y confirmó que las negociaciones no cesan. “Norteamérica es más fuerte con este tratado”, afirmó, subrayando que México busca una “cooperación sin subordinación”. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, adelantó que México llevará propuestas concretas a la próxima cita en Washington programada para el 16 de junio, reconociendo que el camino será “arduo y complejo”.
Canadá entra al quite
Por su parte, Canadá intenta acelerar los tiempos para evitar quedar relegado. El ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, ha enviado una carta formal a sus homólogos pidiendo una extensión del acuerdo por 16 años más y busca tener un asiento en las conversaciones cuanto antes. A pesar de las fricciones diplomáticas, incluso el embajador de Estados Unidos en Canadá, Pete Hoekstra, intentó suavizar el tono, declarando que las amenazas de Trump no son un portazo, sino una "invitación a hacer una oferta" que beneficie a Estados Unidos.
Un reloj en contra
A medida que se acerca el 1 de julio, la incertidumbre económica se palpa en los sectores productivos. Mientras que productores agrícolas estadounidenses expresan su preocupación por perder el acceso preferencial a sus principales mercados, los inversionistas se preparan para un escenario de inestabilidad. Los tres países tienen dos opciones claras: acordar la renovación automática por 16 años o entrar en un periodo de revisiones anuales durante una década. Por ahora, lo único cierto es que, a solo semanas del plazo, el destino del bloque comercial más grande del mundo pende de un hilo diplomático.





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