Veto a la prensa: Trump bloquea a CNN, MS NOW y Politico
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, defendió este lunes la decisión de la Casa Blanca de revocar el acceso a CNN, MS NOW y Politico, argumentando que estos medios publican un 92% de noticias negativas sobre el presidente Donald Trump y su administración. Vance calificó a las organizaciones vetadas como "propaganda de extrema izquierda" y afirmó que no reflejan al "pueblo estadounidense", aunque insistió en que no se les prohíbe informar, sino solo se les niega el "acceso especial" al recinto presidencial.

La medida fue ejecutada el sábado 19 de septiembre, cuando el Servicio Secreto confiscó las credenciales de las periodistas Betsy Klein (CNN), Akayla Gardner (MS NOW) y Cheyenne Haslett (Politico), impidiéndoles ingresar a la Casa Blanca. Trump había anunciado el veto el viernes en su red Truth Social, acusando a los medios de difundir "noticias falsas" y advirtiendo que la lista podría ampliarse a otras organizaciones como The New York Times y The Washington Post.
En respuesta, CNN, MS NOW y Politico presentaron este lunes una demanda de emergencia ante el Tribunal de Distrito de Washington D.C., alegando que la prohibición viola la Primera Enmienda de la Constitución y constituye una discriminación por el contenido de sus reportajes. "Sin aviso ni proceso, la Casa Blanca revocó las credenciales de nuestros periodistas porque se opuso a nuestra cobertura", señalaron en un comunicado conjunto. La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) respaldó la demanda y calificó el veto como una "prohibición a la prensa libre" que sienta un precedente peligroso para todos los medios.
La escalada de tensión llevó a las cinco principales cadenas de televisión estadounidenses —ABC, CBS, CNN, Fox News y NBC— a suspender su cobertura conjunta de los actos presidenciales en solidaridad con los medios vetados. La medida dejó vacío el espacio que CNN debía ocupar para cubrir el viaje de Trump a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, lo que obligó a AP a asumir la cobertura con periodistas en el terreno. El enfrentamiento marca uno de los ataques más directos a la libertad de prensa en la historia reciente de Estados Unidos y anticipa una batalla judicial que podría definir los límites del poder presidencial sobre el acceso de los medios a la información gubernamental.





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