Marcha por el agua en Guadalajara termina en disturbios
Una nueva jornada de protestas por la crisis hídrica en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) derivó este domingo 18 de octubre en actos violentos protagonizados por grupos de encapuchados que irrumpieron en el Palacio de Gobierno de Jalisco, provocaron incendios y causaron destrozos en edificios públicos y comercios del centro histórico. La movilización, convocada para exigir agua limpia y denunciar la contaminación de la presa Las Pintas, reunió a miles de ciudadanos que marcharon desde el Parque Rojo hasta la Plaza de Armas, pero un contingente radical se desprendió del grupo pacífico y desató el caos.

De acuerdo con los reportes, los agresores derribaron las vallas metálicas que protegían la sede del Ejecutivo estatal, lanzaron piedras y petardos contra la fachada de cantera y prendieron fuego a una de las puertas del inmueble. Algunos manifestantes lograron ingresar al Palacio de Gobierno, donde se reportaron saqueos y daños en el mobiliario, mientras una densa columna de humo obligaba a evacuar el recinto. Horas antes, un grupo había incendiado la entrada principal del Congreso de Jalisco con bombas molotov, y al menos cinco personas fueron detenidas con bidones de gasolina, presuntamente vinculadas a los ataques.
El gobernador Pablo Lemus confirmó las detenciones y acusó a los responsables de portar artefactos incendiarios, al tiempo que defendió la estrategia de no enviar policías antimotines para evitar un enfrentamiento mayor. "No hay condiciones para marchar", declaró tras los disturbios, mientras un grupo de manifestantes permanecía frente a Palacio de Gobierno coreando consignas contra su administración y exigiendo la revocación de mandato. Las autoridades reportaron además pintas en la Catedral de Guadalajara y daños a comercios aledaños, en una jornada que dejó un saldo preliminar de al menos siete personas detenidas, entre ellas dos jóvenes remitidos al Juzgado Cívico.
La protesta de este domingo fue la segunda en dos semanas consecutivas y refleja el profundo malestar social por la contaminación del agua que afecta a más de 320 colonias de la ZMG desde marzo pasado. Los manifestantes exigen soluciones a la crisis sanitaria, la clausura de las fuentes contaminantes y el cese a la criminalización de la protesta, luego de que la primera marcha, el 11 de octubre, terminara con decenas de detenidos y señalamientos de represión policial. Mientras el gobierno estatal insiste en que los disturbios fueron obra de grupos infiltrados, los ciudadanos advierten que la falta de respuestas a sus demandas solo profundizará la conflictividad en la capital jalisciense.





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