México despide al genio surrealista: Pedro Friedeberg, a los 90 años.
- Ezeta News
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El mundo del arte mexicano está de luto. Pedro Friedeberg, considerado el último gran representante del surrealismo en México y creador de la emblemática "Mano-Silla", falleció este jueves 5 de marzo a los 90 años en su domicilio en San Miguel de Allende, Guanajuato, rodeado de su familia. La noticia fue confirmada por sus seres queridos a través de un comunicado en sus redes sociales: "Pedro murió rodeado de su familia, con mucho amor y en paz. Su familia se siente profundamente agradecida de haber podido compartir con él todo este tiempo. Su obra y su espíritu creativo dejan un legado inmenso".

De inmediato, las principales instituciones culturales del país, como la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), lamentaron la partida de un "referente indiscutible de la cultura contemporánea".
Nacido en Florencia, Italia, el 11 de enero de 1936, Friedeberg llegó a México a los tres años, cuando su familia huyó de la Segunda Guerra Mundial. Estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana, pero fue su encuentro con el artista Mathias Goeritz lo que lo impulsó a abandonar las aulas y dedicarse por completo a las artes plásticas . En 1959 presentó su primera exposición individual en la Galería Diana y un año después se integró al grupo "Los Hartos", liderado por Goeritz, una colectiva que rechazaba la solemnidad del arte moderno y donde, en una anécdota que él mismo narraba con humor, una gallina llamada Inocencia puso un huevo sobre la cabeza del maestro durante la inauguración.
Su fama internacional se consolidó en 1962 con la creación de la "Mano-Silla", una pieza que fusionó la escultura con el mobiliario y que se convirtió en un ícono del diseño del siglo XX. Concebida inicialmente como una broma, la silla en forma de mano —tallada en caoba por el carpintero José González— permitía sentarse en la palma mientras los dedos fungían como respaldo . La pieza fue un éxito inmediato y, con el paso de los años, Friedeberg desarrolló una relación de "amor-odio" con ella, pues se volvió su obra más solicitada.
Aun así, su legado va mucho más allá: su obra pictórica, escultórica y gráfica, caracterizada por el "horror vacui" (miedo al espacio vacío), está repleta de simbolismos metafísicos, religiosos y geométricos, y forma parte de las colecciones permanentes de más de 50 museos en el mundo, incluyendo el MoMA de Nueva York, el Louvre en París y el Smithsonian en Washington.
En sus últimos años, Friedeberg mantuvo una prolífica actividad creativa y una presencia constante en la escena cultural. En 2021, su arte llegó a nuevas generaciones al ilustrar la portada del álbum "Sonidos de Karmática Resonancia" de la banda mexicana Zoé. Una de sus últimas apariciones públicas fue en la inauguración de la "Galería Metro" en la estación Bellas Artes del STC Metro, en el marco de los 50 años del sistema de transporte, donde fue acompañado por Claudia Sheinbaum, entonces jefa de gobierno de la Ciudad de México.
En esa muestra se exhibieron sus piezas intervenidas digitalmente "Dorremifasolandia" y "Teotihuacanización de Mesopotamia", así como la escultura monumental de la "Mano-Silla" en la Alameda Central. Le sobreviven su esposa Carmen Gutiérrez y sus hijos Diana y David, quienes han solicitado respeto y privacidad en este difícil momento .





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