Flávio Bolsonaro huye a EU; pide asilo a Trump
Flávio Bolsonaro, senador y excandidato presidencial de la ultraderecha brasileña, aterrizó este miércoles 28 de octubre en Miami junto a su esposa y sus dos hijas, consumando una fuga que ha sacudido la política de Brasil y dejado a la oposición sin su principal referente. La salida del país se produjo apenas dos días después de su derrota en el balotaje frente a Luiz Inácio Lula da Silva, y en abierto desafío a una orden del Supremo Tribunal Federal que le exigía entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas. El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro no solo ignoró la medida: según reportes, habría cruzado la frontera terrestre hacia Argentina con su documento de identidad, para luego abordar un vuelo privado que hizo escala en Ecuador y terminó en territorio estadounidense.

El Gobierno de Donald Trump le concedió los visados necesarios para ingresar al país y, según fuentes citadas por medios internacionales, le otorgará asilo político. El secretario de Estado, Marco Rubio, es señalado como el "cerebro detrás de la operación", en un movimiento que la administración republicana presenta como una respuesta a la "persecución política" del nuevo gobierno brasileño y del Poder Judicial. La decisión de Washington de acoger al senador fugado añade un nuevo capítulo de tensión entre ambas naciones y consolida el patrón de la familia Bolsonaro de buscar refugio en Estados Unidos cuando la justicia brasileña los acorrala.
El trasfondo de la huida es una red de investigaciones que amenazaba con enviarlo a prisión de forma inminente. Flávio Bolsonaro enfrenta dos causas en el Supremo Tribunal Federal: una por presunto lavado de dinero a través de plataformas de apuestas deportivas, vinculada a su abogado y amigo Willer Tomaz, y otra por la financiación irregular de la película *Dark Horse*, sobre la vida de su padre, en la que habría recibido pagos millonarios del banquero Daniel Vorcaro, hoy en prisión preventiva por un fraude financiero de gran escala. La Policía Federal también lo investiga por evasión de divisas y corrupción, y su escaño en el Senado expira en febrero de 2027, lo que lo dejará sin fuero parlamentario y sin su principal escudo institucional.
La fuga deja a la derecha brasileña en una situación crítica. Flávio había prometido liderar la oposición a Lula y organizar la resistencia conservadora desde el Senado, pero su salida del país lo convierte en un prófugo que dirige una causa desde el extranjero, un escenario que sus propios aliados no anticiparon. Mientras Lula celebraba su 81 cumpleaños con la investidura a la vista, el bolsonarismo se queda sin su heredero más visible y con la incógnita de quién capitalizará el 48.21% de los votos que Flávio obtuvo en el balotaje. La huida, lejos de cerrar la crisis, abre un nuevo frente judicial y diplomático que marcará el inicio del cuarto mandato del presidente electo.





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